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Salamanca-León-Oviedo

6 agosto, 2011

La mañana siguiente sobrevivimos milagrosamente a ese cabecero tétrico con el que dormimos 🙂 y tras desayunar en el hotel que si tenía un buffet libre incluido con el precio de la habitación, nos dispusimos a conocer Salamanca.

La verdad es que la mañana amaneció ventosa y la temperatura era muy buena, se notaba que estábamos en otras latitudes. Comenzamos por la Catedral de Salamanca, que era el primer edificio relevante con el que nos encontramos al entrar a la ciudad monocromática. El casco antiguo tiene una imagen muy bien cuidada y la tipografía de los carteles de las tiendas incluso imitan los de los vítores que cubren las paredes de la Catedral y otros edificios ilustres.

Catedral de Salamanca, fachada antigua

Interior Catedral Salamanca

Columnas catedral

La Catedral de Salamanca es una maravilla arquitectónica tanto su interior como su exterior. Se nota donde había pasta. Lo que mas me gustó de su interior es lo grandiosa que es, esas columnas con su decoración en azul y esos gigantescos arcos góticos.

Por fuera son espectaculares sus dos entradas, tanto la nueva como la vieja… ¿y cual es la nueva y cual es la vieja?… pues los niños viajeros no lo sabíamos y aquí viene la primera anécdota del viaje: Where is “el astronauta”?

En nuestra maravillosa guía decía que era curioso encontrar un astronauta en la fachada nueva de la catedral… y ahí nos veis a CP y a mi unos 5 o 10 minutos mirando la pared. Y vueltas y vueltas.. y bichos y bichos que veíamos esculpidos (hay mucho animalico y bicho raro decorando los arcos de la entrada)… pero no había ni rastro del astronauta. Tanta pena se ve que di, que la gitana que estaba pidiendo en la puerta de la iglesia y que estaba recogiendo ya el chiringuito (se ve que ya no había mas misas hasta por la tarde y no se preveía la entrada de mas “clientes”) tuvo compasión o vio oportunidad de negocio y me dijo: “Ven conmigo que te enseño donde está el astronauta”. Y cuando la vi ir hacia la otra puerta me empezó a dar la risa porque vi que estábamos en la puerta equivocada, así que llamé a CP para que viniera conmigo y la gitana por fin nos mostró el astronauta y como bonus track: el diablo que come un cucurucho de helado y el conejo de la suerte que debíamos tocar. Jejeje… en cuanto terminó la explicación me soltó lo que llevaba repitiendo como un mantra a la puerta de la iglesia: “Señora, tengo hijos que alimentar…” y extendió su mano. Le di un euro jeje… se lo tenía ganado a costa de otra turista lerda que no encuentra el astronauta.

astronauta

demonio veraniego

conejo de la suerte con el lomo bien sobado por el personal

Catedral Nueva

Tras la primera búsqueda del “tesoro” en Salamanca (la siguiente sería la ranita), decidimos callejear un poco por alrededor de la Catedral y llegamos hasta el Huerto de Calixto y Melibea (que me suenan de mis años de instituto y las clases de literatura, con La Celestina).


Buscábamos el museo de Art Noveau y Art Decó (La Casa Lis) por recomendación de un amigo de CP y la verdad es que valió la pena la visita. Dentro no dejan hacer fotos, una lástima porque el interior del museo es precioso y tiene unas vidrieras chulísimas. Esta es la página web del sitio donde podeis echar un vistazo.

Nos tomamos unos refresquitos allí en la cafetería del museo para disfrutar un rato de ese mirador precioso lleno de vidrieras de colores. La exposición de esculturas y objetos de Art Decó está curiosa.. sobretodo las muñecas bicéfalas me han dejado marcada jajaja…
A la hora de comer fuimos buscando un sitio con menú, donde no nos tangaran como la otra vez y en el “Restaurante El Ave” casi lo conseguimos, a excepción que no leímos la letra pequeña y los refrescos y la clara no entraban en el menú y nos cascaron un extra que no esperábamos (de esa también aprendimos). La comida no estuvo mal, a excepción de mi pelea particular con una avispa que a pesar del viento que hacía esa mañana se empeñaba en comer del plato de CP y merodearnos. Menos mal que estaba mi niño para espantarla y aguantar mis miedos.
Tras la comida proseguimos el paseo por Salamanca visitando: La casa de las Conchas ( la biblioteca pública ), La Universidad de Salamanca, La plaza mayor y la Torre del Aire. Estos son mas menos los sitios típicos que visitar.

Fachada de la Biblioteca - Casa de las Conchas

Vistas desde el patio interior de la Casa de las Conchas

Fachada de la Universidad de Salamanca

Para encontrar la ranita en la fachada de la universidad no tuvimos tantos problemas, porque en alguna camiseta de alguna tienda había visto alguna calavera por ahí… y solo había que encontrar las calaveras. Eso sí, buena vista hay que tener porque es muy chiquitica la pobre 😉 Pero CP y su zoom nos permitieron verla con un poco mas de detalle.

Ranita where are you?

Caras de satisfacción al no invertir ni un euro en encontrar la rana

En la Plaza Mayor de Salamanca

Sobre media tarde nos pusimos en marcha hacia nuestro destino, Oviedo. Pero antes haríamos una parada en León para descansar un ratito y visitar brevemente la ciudad. La verdad es que es un lugar en el que vale la pena parar nada mas por disfrutar de la bellísima Catedral de León. No tenemos fotos del interior porque no permitían fotografiar, pero ahí están las vidrieras mas hermosas que han visto mis ojos.

Catedral de León

Pero antes de llegar a la Catedral nos encontramos con este edificio que nos dejó fascinados y enseguida fuimos a mirar en la guía que era…. y por supuesto es una obra de mi admirado Gaudí : La Casa Botines

Casa Botines, de Gaudí

Tras estirar las patitas un rato mas, dando un paseo y tomar un refresco (con una tapa gratis de queso que me supo a gloria),buscamos el coche que habíamos dejado en un parking público y nos pusimos en marcha hacia Oviedo.
Aquí fue cuando la climatología tomó protagonismo y se me acabó lo de ir maravillada con el paisaje cuando atravesamos el Tunel del Negrón y el día tan estupendo que había cuando entramos en él, se convirtió en una lluvia y niebla densas. Aunque Javi nos había avisado sobre que cruzar hasta Asturias era cambiar a un micro clima distinto, hasta que no lo ví no lo creí. Tendrían que haberme hecho una foto en ese momento, lo estaba flipando, ese cambio tan radical.
Al final menos mal que sólo quedó en lluvia y no demasiado fuerte, y llegamos al Hotel Libretto en Oviedo sobre las 23:30 de la noche, algo cansados por ese último tramo. Esa noche decidimos buscar un sitio rápido para ir a cenar (Pizzería La Competencia, en la calle Gascona) a pesar de las amables (y excesivas) explicaciones de la recepcionista del hotel que se empeñó en contarnos la vida y milagros de Oviedo y las tripas nos devoraban por dentro jejejee….
Esas pizzas nos sentaron de cine y volvimos al hotel, porque llovía y no hacía noche para paseos (hacía también algo de frescoreta). La ducha y la cama gigantesca nos sentaron de cine para comenzar con energía el día siguiente, nos esperaba Gijón y varios reencuentros.

La Bañera 🙂

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